El financiamiento educativo debe seguir al estudiante, no a la burocracia.
Por qué esto importa para la comunidad hispana: La educación es, junto con la vivienda, la principal prioridad de inversión de las familias hispanas en EE.UU. Darles el poder de elegir la escuela de sus hijos —incluyendo opciones religiosas y bilingües— es devolverles control sobre lo que más les importa.
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